PROTECCIÓN DE MENORES · DEPORTE

El mensaje de las 22:47: comunicación segura con menores en el deporte
WhatsApp, mensajes privados y menores en el deporte: qué deben saber las familias para proteger a sus hijos.
El reloj marca las 22:47, tu hijo de trece años reciba un mensaje privado de su entrenador
“Hoy estuviste muy bien. Sigue así. Mañana lo hablamos”.
Dos horas después, mientras tu hijo duerme, esa conversación sigue existiendo sólo entre los dos. Nadie más la ha visto.
Pasa todos los días en miles de clubs de este país. Las familias, en general solemos comentarlo de manera positiva
“Es que mi hijo tiene un entrenador muy cercano”.
El problema es que una comunicación segura con personas menores de edad no puede medirse por la intención del adulto.
Conviene recordar algo que las leyes han resuelto hace tiempo: las niñas, niños y adolescentes no son un objeto de protección de los adultos que los rodean.
Aunque sean nuestros hijos y los veamos pequeños, dependientes y los queramos como propios, son personas con derechos. Derechos reconocidos en varias leyes.
Las relaciones entre personas adultas y personas menores se basan en la autoridad: en las familias, en las escuelas y también en el deporte.
No son relaciones neutras, son asimétricas. Esa asimetría, en el entorno deportivo, puede favorecer la aparición de situaciones de riesgo.
Cuando hablamos de protección a los menores en el deporte, casi siempre pensamos en lo que ocurre en espacios físicos: en la pista, en la grada o en el vestuario.
Solemos olvidar que existe otro espacio en el que también se construye o se puede romper la seguridad de niños, niñas y adolescentes: el espacio digital.
El espacio digital en el deporte suele ser un espacio de comunicación.
“Todo el mundo tiene móvil”, “Así avisamos rápido” “Es más cómodo”.
En un principio, todos estamos de acuerdo de que es así.
Hay entrenadores con vocación, que se quedan después del entrenamiento a hablar, que escriben mensajes de ánimo por la noche porque de verdad les importa cómo se sienten esos niños, niñas o adolescentes. Pero también hemos visto casos en los que esa cercanía o confianza es la antesala de algo diferente.
“Tú y yo tenemos una conexión especial, no hace falta que todo lo sepa el club.”
“Si necesitas hablar, escríbeme a mí directamente, pero mejor no se lo cuentes a tus padres; no lo van a entender como yo.”
“No le digas a nadie que hablamos por aquí, yo estoy para ayudarte.”
La comunicación del entrenador con tu hijo en el entorno digital sólo es segura si:
No le envía mensajes privados, es decir, todo se dice en el grupo donde están otros adultos y otros compañeros.
Si necesita enviar un mensaje privado tú siempre estás en copia.
No envía mensajes en un horario inapropiado, por ejemplo, por la noche.
No comparte imágenes, videos o información personal de tu hijo en sus redes sociales.
No sigue a tu hijo en redes sociales ni tampoco permite que él lo siga.
Estas normas sencillas no sólo protegen a tus hijos, también protegen a los entrenadores. Implementarlas en la entidad deportiva evita malentendidos, rumores y situaciones de riesgo reputacional.
Que la comunicación, digital o no, sea transparente, es un mecanismo de protección mutua.
Además, en general, la comunicación deportiva con las personas menores de edad tiene que ser
Clara,
respetuosa,
con una finalidad educativa,
protectora de la privacidad
Clara: porque se tienen que usar palabras adecuadas para cada edad y sin mensajes con doble sentido o ambiguos.
Respetuosa: sin gritar, sin ridiculizar, en un tono amable y permitiendo que los menores, no sólo se expresen, sino se tengan en cuenta sus opiniones y sus emociones.
Educativa: para formar en asuntos relacionados con el deporte y sus valores, no para tratar temas íntimos, personales o familiares y asuntos ajenos al deporte.
Protectora de la privacidad: cuidar siempre su imagen y sus datos personales.
Sí:
“Hoy entrenamos a las seis. Traed la camiseta azul y una botella de agua.”
“Prueba a colocarte un poco más atrás; desde ahí vas a ver mejor la jugada.”
“Lo importante de este ejercicio es aprender a decidir rápido, no hacerlo perfecto a la primera.”
“Lo siento, no puedo darte el teléfono de María sin el permiso de sus padres”
No:
“Luego hablamos tú y yo con calma de eso que te dije… mejor que quede entre nosotros.”
“Pero ponte bien de una vez, que siempre estás igual.”
“No hace falta que hablemos solo de entrenar; conmigo puedes contarme cosas que no le cuentas a nadie.”
“Ponte ahí que te saco una foto para mi Instagram y te etiqueto.”
Mirar de otra manera la comunicación entre personas adultas y menores en el deporte no cuesta dinero ni exige grandes gestos. Son cambios pequeños que marcan la diferencia entre un deporte que protege y un deporte que se confía.
Sobre la autora.
Beatriz Gelpi Ferreira
Especialista en protección de menores y prevención de la violencia en el deporte. Cofundadora de Juntos Invulnerables. Máster en Formación Permanente en Derecho Deportivo, SafeSport® Trained por el U.S. Center for SafeSport. Formadora en LOPIVI , asesora externa para la Xunta de Galicia.
